Plaza de las Flores
La plaza donde el barrio antiguo toma forma. Macetas colgantes, cafeterías con sillas en la acera y la fachada de la Casa de las Tejerinas cerrando el fondo. El punto de partida natural para cualquier visita al casco.
Imprescindibles
Plazas, paseos, patrimonio, miradores, rutas y jardines. Una selección curada de los 20 lugares que ayudan a entender la ciudad.
Para empezar
La plaza donde el barrio antiguo toma forma. Macetas colgantes, cafeterías con sillas en la acera y la fachada de la Casa de las Tejerinas cerrando el fondo. El punto de partida natural para cualquier visita al casco.
Primero fue la torre de la iglesia de los Remedios, en el siglo XVI. Luego campanario neoclásico, en el XVIII. Después torre exenta, cuando el terremoto de 1755 derribó la iglesia y la dejó sola. Y desde principios del XX, reloj. El elemento patrimonial más reconocible del casco de Estepona, visible y accesible sin entrada.
Barroca tardía, levantada a finales del siglo XVIII como iglesia del convento franciscano sobre la antigua ermita de la Veracruz. La portada lleva la fecha de 1772. Y una sola torre: la otra que sale en las fotos del casco está a ciento veinte metros y es la Torre del Reloj.
Invernadero tropical de 1.000 m² con más de 1.500 especies de orquídeas, plantas carnívoras, jardines verticales y tres cúpulas de vidrio, la más alta de 30 metros. En pleno centro de Estepona. Uno de los espacios más singulares de la Costa del Sol.
Paseo ajardinado que divide el centro y conecta el barrio histórico con la costa. Fuentes, sombra todo el año y el mar al fondo. Los fines de semana, el salón de Estepona.
14 kilómetros de costa entre playas, calas y vistas al Peñón de Gibraltar. Pasarelas de madera, accesos directos al mar y la misma orilla que los pescadores del siglo XVIII conocían de otra manera. Ideal al amanecer.
Inaugurada en 1972, obra del arquitecto Juan Mora Urbano. Considerada la primera plaza de toros asimétrica del mundo, diseñada para maximizar la sombra sobre los espectadores. Entrada gratuita. El exterior ya justifica el paseo.
Recorre La Rada desde el centro hasta el puerto pesquero. Palmeras, chiringuitos y la escena que se repite desde hace décadas: gente caminando sin prisa junto al Mediterráneo. El paseo lleva el nombre de un esteponero fusilado en 1831.
El casco histórico tiene un patrón reconocible: macetas con geranios, fachadas encaladas y una escala que invita a perderse sin prisa. Premio al municipio más florido de España en 1967.
Doce paradas en el barrio histórico que conectan calles, plazas, esculturas y rincones que la mayoría no encuentra. La ruta que convierte una tarde en una historia.
Conjunto de pozo de noria y acueducto que recuerda la época agrícola de Estepona, cuando era una de las comarcas más productivas de la provincia. Un descubrimiento tranquilo fuera de los recorridos habituales.
El edificio que cierra la Plaza de las Flores. Su fecha de construcción no está documentada: el catálogo patrimonial del Ayuntamiento lo encuadra en el siglo XVIII solo por sus características. Arquitectura que no necesita cartel para hacerse notar.
El aljibe de origen musulmán fue redescubierto durante una reforma. El edificio alberga el museo arqueológico municipal con piezas que van de la prehistoria a la medina islámica de Istibuna. Aviso: el museo está cerrado temporalmente por reformas — conviene comprobarlo antes de ir.
Faro del siglo XX que bacea el Estrecho junto con el de Punta Almina en Ceuta. El lugar desde donde se ve África más claramente en los días despejados. Accesible a pie.
Atalaya circular desde la que se ve la costa hasta Marbella por el este y Gibraltar por el oeste. El punto más alto del frente marítimo. Vale la pena al amanecer o al atardecer.
Sistema de defensa costera del siglo XVI y XVII. Estepona conserva siete torres distribuidas por su litoral. Una forma diferente de recorrer la costa al margen de los circuitos habituales.
Más de 100 hectáreas de espacios verdes en toda la ciudad. El Parque El Calvario guarda en su interior la Ermita del Calvario, construida hacia 1818 como espacio para enfermos y leprosos fuera del núcleo urbano. Hoy tiene una estatua de Juana Luna, la partera de Estepona.
Fortaleza del siglo IX situada en el Padrón Alto. Fue un punto estratégico clave durante la rebelión de Omar ben Hafsum contra los emires cordobeses. Las tropas emirales la conquistaron en el año 923 d.C. Hoy quedan las murallas y varias torres.
Restos arqueológicos de una fortaleza costera del siglo XVI, recuperados y abiertos al público bajo el casco histórico de Estepona, con pasarela interior y piezas originales expuestas.
Sierra Bermeja alberga el pinsapo, un abeto relicto del período Terciario que solo existe en esta sierra y en el Rif marroquí. Es el contrapunto perfecto a la playa: montaña, silencio y un bosque singular a pocos kilómetros del centro.
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