Plaza de las Flores
La plaza donde el barrio antiguo toma forma. Macetas colgantes, cafeterías con sillas en la acera y la fachada de la Casa de las Tejerinas cerrando el fondo. El punto de partida natural para cualquier visita al casco.
Imprescindibles
Plazas, paseos, patrimonio, miradores, rutas y jardines. Una selección curada de los 20 lugares que ayudan a entender la ciudad.
Para empezar
20 lugares de interés
La plaza donde el barrio antiguo toma forma. Macetas colgantes, cafeterías con sillas en la acera y la fachada de la Casa de las Tejerinas cerrando el fondo. El punto de partida natural para cualquier visita al casco.
Primero fue alminar árabe. Luego campanario cristiano. Después cúpula neoclásica. Finalmente torre exenta, cuando el terremoto de 1755 derribó la iglesia y la dejó sola. El elemento patrimonial más reconocible del casco de Estepona, visible y accesible sin entrada.
Sus torres gemelas son el referente visual del casco. Pero en 1400, donde hoy hay piedra había un pinar. La iglesia actual fue construida por los Franciscanos entre 1725 y 1766, sobre ese bosque anterior. La desamortización de 1835 cambió todo.
Invernadero tropical de 1.000 m² con más de 1.500 especies de orquídeas, plantas carnívoras, jardines verticales y una cúpula de 30 metros. En pleno centro de Estepona. Uno de los espacios más singulares de la Costa del Sol.
Paseo ajardinado que divide el centro y conecta el barrio histórico con la costa. Fuentes, sombra todo el año y el mar al fondo. Los fines de semana, el salón de Estepona.
14 kilómetros de costa entre playas, calas y vistas al Peñón de Gibraltar. Pasarelas de madera, accesos directos al mar y la misma orilla que los pescadores del siglo XVIII conocían de otra manera. Ideal al amanecer.
Inaugurada en 1972, obra del arquitecto Juan Mora Urbano. Considerada la primera plaza de toros asimétrica del mundo, diseñada para maximizar la sombra sobre los espectadores. Entrada gratuita. El exterior ya justifica el paseo.
Recorre La Rada desde el centro hasta el puerto pesquero. Palmeras, chiringuitos y la escena que se repite desde hace décadas: gente caminando sin prisa junto al Mediterráneo. El paseo lleva el nombre de un esteponero fusilado en 1831.
El casco histórico tiene un patrón reconocible: macetas con geranios, fachadas encaladas y una escala que invita a perderse sin prisa. Premio al municipio más florido de España en 1967.
Doce paradas en el barrio histórico que conectan calles, plazas, esculturas y rincones que la mayoría no encuentra. La ruta que convierte una tarde en una historia.
Conjunto de pozo de noria y acueducto que recuerda la época agrícola de Estepona, cuando era una de las comarcas más productivas de la provincia. Un descubrimiento tranquilo fuera de los recorridos habituales.
Edificio del siglo XV en el extremo norte de la Plaza de las Flores. Forma parte del catálogo patrimonial protegido del casco. Arquitectura que no necesita cartel para hacerse notar.
El aljibe nazarí fue redescubierto durante una reforma. Hoy el edificio alberga el museo arqueológico municipal con piezas del Neolítico a la época romana. Una parada de treinta minutos que cambia la perspectiva.
Faro del siglo XX que bacea el Estrecho junto con el de Punta Almina en Ceuta. El lugar desde donde se ve África más claramente en los días despejados. Accesible a pie.
Atalaya circular desde la que se ve la costa hasta Marbella por el este y Gibraltar por el oeste. El punto más alto del frente marítimo. Vale la pena al amanecer o al atardecer.
Sistema de defensa costera del siglo XVI y XVII. Estepona conserva siete torres distribuidas por su litoral. Una forma diferente de recorrer la costa al margen de los circuitos habituales.
Más de 100 hectáreas de espacios verdes en toda la ciudad. El Parque El Calvario guarda en su interior la Ermita del Calvario, construida hacia 1818 como espacio para enfermos y leprosos fuera del núcleo urbano. Hoy tiene una estatua de Juana Luna, la partera de Estepona.
Fortaleza del siglo IX situada en el Padrón Alto. Fue un punto estratégico clave durante la rebelión de Omar ben Hafsum contra los emires cordobeses. Las tropas emirales la conquistaron en el año 923 d.C. Hoy quedan las murallas y varias torres.
Castillo del siglo XVI situado en el corazón del casco histórico de Estepona. Una de sus murallas define todavía el borde de la Calle Castillo. El cartógrafo Pedro Texeira lo ilustró en su Atlas del Rey Planeta en 1634.
Sierra Bermeja alberga el pinsapo, un abeto relicto del período Terciario que solo existe en esta sierra y en el Rif marroquí. Es el contrapunto perfecto a la playa: montaña, silencio y un bosque singular a pocos kilómetros del centro.
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