Memoria del litoral

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Cuando Estepona miraba al mar

En 1752, Estepona tenía 124 pescadores y un sistema propio para repartir el pescado. La Cofradía fue durante décadas uno de los dos pilares económicos de la ciudad. En 1979, el Puerto Deportivo tenía 613 embarcaciones. Y el Paseo del Carmen, donde los vecinos paseaban frente al mar, fue demolido.

Siglo XVIII – XX5 min de lecturaManuel Sánchez Bracho, Encuentro con Estepona, 1984 / Crónica Contemporánea de Estepona, 1986

Pescadores en 1752

124 pescadores con jábegas

Organización clave

Cofradía de Pescadores de Estepona

Club Náutico

Fundado en 1958

Puerto Deportivo en 1979

613 embarcaciones

Pérdida

Paseo del Carmen / La Noria, demolido para construir el Paseo Marítimo

124 pescadores con jábegas

En el padrón de 1752, Estepona tenía 1.264 habitantes. De ellos, 124 eran pescadores. Sus embarcaciones eran jábegas — las barcas de arrastre tradicionales de la costa malagueña. Quince barcos de pesca operaban desde el puerto.

Los números dicen algo que los folletos no: antes de que Estepona fuera un destino, era un pueblo que vivía de lo que sacaba del agua. El mar no era paisaje. Era empleo, calendario y economía para casi uno de cada diez vecinos.

Los montones de arena

Para regular la venta del pescado existía un sistema singular que la Crónica llama 'montones de arena'. Cada tres meses, una sesión pública fijaba los precios y el reparto entre pescadores y compradores. D. Pedro Flores Horrillo era el encargado de mediar en esas sesiones.

Era una forma de ordenar el mercado antes de que el mercado fuera un concepto. No se pujaba al alza para maximizar el precio individual: se seguía una lógica de distribución reconocida por la comunidad. El que llegaba primero no se lo llevaba todo.

Dos pilares: la Cofradía y la Hermandad

La Cofradía de Pescadores y la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos eran los dos actores que sostenían la economía local. No eran meros sindicatos: votaban en los debates municipales, organizaban la vida civil y eran los interlocutores que cualquier alcalde de la época tenía que escuchar.

La Crónica Contemporánea los nombra juntos, como si fueran inseparables. Lo eran: la ciudad que existía antes del boom turístico tenía exactamente esos dos ejes. Uno miraba al campo; el otro, al mar.

El Club Náutico y el Puerto Deportivo

En 1958 se fundó el Club Náutico de Estepona. La relación con el mar empezaba a cambiar de naturaleza. Ya no era solo la pesca — también era el ocio, la vela, la sociabilidad de una clase media en formación. Su presidente en 1975 era D. Francisco Marruenda Carrillo, que se convertiría más tarde en alcalde de Estepona.

Ese mismo 1975 se fundó la Sociedad de Pesca Deportiva Punta de la Plata, con sede en el dique de Poniente del Puerto Deportivo. En 1979, el puerto contaba ya con 613 embarcaciones. En dos décadas, el mar de Estepona había pasado de 124 pescadores con jábegas a un puerto con más de seiscientas embarcaciones de recreo.

Lo que se perdió: el Paseo del Carmen

Para construir el Paseo Marítimo fue necesario demoler el Paseo del Carmen — también llamado La Noria —, el cine Miramar y las casetas de baños. Pequeños comerciantes afectados no recibieron indemnización.

El cronista Manuel Sánchez Bracho, que había sido teniente de alcalde durante parte de ese período, no lo omite. Lo escribe sin rodeos: fue "uno de los mayores errores cometidos por la corporación". El Paseo del Carmen era el espacio donde los vecinos se relacionaban con el mar de otra manera — no el mar del trabajo ni del deporte, sino el mar del paseo y del encuentro. Cuando desapareció, algo cambió.

Fue uno de los mayores errores cometidos por la corporación.

Manuel Sánchez Bracho, Crónica Contemporánea de Estepona, 1986

Nota editorial: El Paseo Marítimo actual ocupa ese mismo frente costero. Lleva el nombre de Pedro Manrique — el esteponero fusilado en 1831 junto al general Torrijos. La Senda Litoral continúa hacia el oeste, por la misma costa donde los pescadores faenaban. Dos formas distintas de caminar sobre la misma memoria.

Fuente

Manuel Sánchez Bracho, Encuentro con Estepona, 1984 / Crónica Contemporánea de Estepona, 1986