El alcalde de la gran transformación
Cuando Ángel Farinós Zurbano asumió la alcaldía de Estepona en 1964, la ciudad era todavía fundamentalmente la que había sido desde siglos: agrícola, pesquera, sin red completa de agua corriente ni iluminación pública generalizada.
En los quince años siguientes, eso cambió de manera radical. Los primeros grandes préstamos estatales llegaron a través de su gestión: 30 millones de pesetas para dotar a la ciudad de agua corriente, alcantarillado, Paseo Marítimo y alumbrado. En 1965, por primera vez, toda Estepona tuvo iluminación pública completa. En 1967, el Premio Nacional de Embellecimiento de Pueblos de España. En 1968, el Paseo Marítimo recibido oficialmente.
Lo que se perdió
La Crónica Contemporánea de Estepona, que documenta todos estos logros, también registra el coste. Para construir el Paseo Marítimo fue necesario demoler el Paseo del Carmen —también llamado La Noria—, el cine Miramar y las casetas de baños. Pequeños comerciantes afectados por las obras no recibieron indemnización.
Y el cronista, que fue teniente de alcalde durante parte de ese período, no lo omite. Lo escribe directamente: fue "uno de los mayores errores cometidos por la corporación que presidiera D. Ángel Farinós Zurbano."
“Fue uno de los mayores errores cometidos por la corporación que presidiera D. Ángel Farinós Zurbano.”
Una figura sin idealizar
El alcalde que trajo el agua corriente y también demolió el paseo que un emigrante en Venezuela lloraría en un poema décadas después. La misma persona, las mismas decisiones. La Crónica que lo documenta fue escrita por su propio teniente de alcalde, que vio las dos caras desde dentro.
Nota editorial: Verificación pendiente: datos biográficos completos de Ángel Farinós Zurbano más allá de la Crónica.
Fuente
Crónica Contemporánea de Estepona, 1986