El punto de partida
En 1939, al terminar la Guerra Civil, Estepona era todavía un pueblo agrícola y pesquero. Tenía un único hotel registrado —el Hotel Universal— y ningún restaurante de categoría en la lista de comercios. No había red de agua corriente generalizada. No había iluminación pública en muchas calles. La economía era lo que siempre había sido: el mar y el campo.
En cuarenta años, eso cambió completamente. La Estepona que existe hoy —el Paseo Marítimo, el puerto deportivo, las flores en las calles, los hoteles junto al mar— no surgió espontáneamente. Fue el resultado de decisiones concretas, préstamos estatales, concursos de embellecimiento y, sobre todo, de una voluntad de transformarse.
La década que lo cambió todo: los 60
El primer gran hotel moderno fue el Motel Raf / Segher's, en 1956. El turismo comenzó. Pero la transformación real llegó en los años 60.
En 1963 llegó el Hotel Atalaya Park y con él, Estepona entró en el mapa turístico internacional. En 1964, Ángel Farinós asumió la alcaldía e inició el período más transformador de la historia contemporánea de la ciudad. En 1965 llegaron los primeros grandes préstamos estatales —30 millones de pesetas para agua corriente, alcantarillado, Paseo Marítimo y alumbrado— junto con la primera iluminación pública completa y la primera pavimentación a gran escala.
En 1967, Estepona ganó el Premio Nacional de Embellecimiento de Pueblos de España y abrió su primera Oficina Municipal de Turismo. En diciembre de 1968 recibió definitivamente el Paseo Marítimo. En 1972, la Plaza de Toros, diseñada como la primera asimétrica del mundo según recoge el cronista.
Nota editorial: Las afirmaciones 'primera plaza asimétrica del mundo' y 'primer restaurante giratorio de España' proceden del libro y no han sido verificadas en fuentes independientes.
El progreso tuvo perdedores
La Crónica Contemporánea no idealiza. Para construir el Paseo Marítimo se demolió el Paseo del Carmen —el lugar que Juan Usero Fernández, emigrante en Venezuela, nombraría años después con nostalgia en su poema—, el cine Miramar y las casetas de baños. Pequeños comerciantes no recibieron indemnización.
"Fue uno de los mayores errores cometidos por la corporación que presidiera D. Ángel Farinós Zurbano", escribiría el propio cronista. Esa honestidad —nombrar el coste del progreso en el mismo libro que documenta sus logros— es lo que hace valiosa esta fuente.
“Fue uno de los mayores errores cometidos por la corporación que presidiera D. Ángel Farinós Zurbano.”
El punto de llegada
En 1979, Estepona tenía 13 establecimientos hoteleros con 925 plazas, 139 apartamentos, un puerto deportivo con 613 embarcaciones de recreo, un Club Náutico, una Plaza de Toros y tres kilómetros de Paseo Marítimo.
Ese mismo año llegaron las primeras elecciones democráticas. La transformación había sido urbana, económica y también política. El libro termina en ese punto: Mateo Vázquez Febrero elegido alcalde bajo un sistema democrático. El ciclo, en cierta manera, se cerraba.
Fuente
Crónica Contemporánea de Estepona, 1986