Una decisión de resistencia
Los agricultores esteponeros del primer tercio del siglo XX dependían de los intermediarios para vender sus productos: los armadores y mediadores de cabotaje que controlaban las rutas comerciales por mar. Fue un grupo de ellos quien decidió saltarse ese esquema y crear una cooperativa propia, con un barco propio, para llevar sus productos directamente a otros puertos.
Era una decisión económica, pero también era un acto de autonomía. Los intermediarios perdían con ese modelo. Y eso los motivó a actuar.
La noche antes del botamiento
La Crónica Contemporánea de Estepona recoge el episodio en el capítulo de anecdotario y curiosidades. La noche antes del primer botamiento del barco de la cooperativa, alguien rociló las cuerdas de amarre con agua fuerte. A la mañana siguiente, cuando el barco se echó al agua, las cuerdas cedieron y el barco volcó.
El texto no nombra a los responsables del sabotaje. Tampoco lo hacemos aquí: el libro no lo hace, y no hay fuentes que lo establezcan con certeza.
“El primer día que se fue a echar al agua el mencionado barco, vuelca, ya que las maronas se rompieron, pues la noche anterior habían sido rociadas con agua fuerte.”
Siguieron
El sabotaje no terminó con la cooperativa. Hubo más intentos de boicot —incluyendo intentos de hacer volcar el camión propiedad de la asociación de labradores— pero el texto deja claro que la cooperativa no se disolvió ante la presión.
No sabemos qué pasó finalmente con la cooperativa ni con el barco. La historia termina donde termina la fuente: en el segundo intento. Lo que la Crónica dejó escrito fue el sabotaje y la respuesta, no el desenlace.
Nota editorial: La fecha exacta del episodio no está documentada en el libro. El contexto apunta a la primera mitad del siglo XX.
Fuente
Crónica Contemporánea de Estepona, 1986