Durante siglos, Estepona no era Estepona
Antes de 1729, Estepona no existía como municipio propio. Dependía administrativamente de Marbella: sus vecinos pagaban impuestos a la ciudad vecina, sus conflictos se resolvían allí, sus documentos llevaban el sello de una jurisdicción que no era la suya.
Esto no era una anomalía: era el modelo habitual de muchos núcleos de población en la Andalucía del Antiguo Régimen. Pero a principios del siglo XVIII, los vecinos de Estepona decidieron que querían otra cosa. Querían ser un lugar propio.
El pleito y la votación
Iniciar el proceso de separación fue costoso en todos los sentidos. Era un pleito legal —no una revolución, no un enfrentamiento armado— que requería dinero, tiempo, abogados y, sobre todo, voluntad colectiva de seguir adelante cuando los obstáculos se acumulaban.
En un momento clave del proceso, los vecinos tuvieron que votar: ¿continuamos o lo dejamos? El resultado fue casi unánime. De los 649 vecinos que participaron, 619 dijeron que sí. Solo 30 votaron en contra.
No hay datos sobre quiénes eran esos 30. Ni sobre qué los llevó a votar de otra manera. Pero los 619 que dijeron que sí son el fundamento de lo que hoy es Estepona.
“619 de 649 vecinos votaron que sí. No fue una batalla. Fue una decisión.”
La Carta de Villazgo de 1729
En 1729 se concedió la Carta de Villazgo. Estepona dejaba de ser un apéndice de Marbella y se constituía como villa independiente con su propio ayuntamiento, sus propias ordenanzas y su propia identidad administrativa.
El documento no es solo un hecho administrativo: es el momento en que Estepona se reconoció a sí misma como lugar propio. Lo que antes era un asentamiento dependiente se convirtió en un municipio con nombre, con instituciones y con capacidad de decidir sobre sí mismo.
Una hipótesis con alma
Manuel Sánchez Bracho, el historiador local que más sistemáticamente documentó este período, apunta una hipótesis que no está formalmente verificada pero que merece atención: la Feria de Estepona, que se celebra cada año en junio, podría tener su origen en las celebraciones que siguieron a la obtención de la Carta de Villazgo.
Si esto fuera así, cada junio los esteponeros estarían celebrando, sin saberlo, el momento en que sus antepasados ganaron el derecho a ser una ciudad propia. Es una hipótesis. Pero es el tipo de hipótesis que, verificada o no, cambia la manera de ver la Feria.
Nota editorial: La hipótesis del origen festivo de la Feria de junio procede del autor del libro y no está documentada en otras fuentes conocidas.
Fuente
Manuel Sánchez Bracho, Encuentro con Estepona, 1984