Una atalaya bajo la vegetación, catalogada desde 1994
Cerro Patraina figura en el planeamiento urbanístico de Estepona como yacimiento arqueológico desde el Plan General de Ordenación Urbanística de 1994, adaptado parcialmente a la LOUA en 2010. Los dos informes de actividad arqueológica preventiva localizados —uno de 2008, otro de 2020— citan la misma ficha de origen, el Estudio Arqueológico municipal, aunque con numeración distinta: el informe de 2008 se refiere a él como «yacimiento nº 25» del documento de planeamiento, y el de 2020 como «número de catálogo 19» (ficha descriptiva 5.1.2.15). Ambos coinciden en el grado de protección: Protección B, «zona de yacimiento arqueológico pendiente de estudio».
Según esa misma ficha, citada de forma literal por el informe de 2020, el yacimiento ocupa un promontorio a 68 metros sobre el nivel del mar y queda definido «como una atalaya con amplio dominio visual», con una superficie estimada de unos 300 m². A pesar de estar cubierto por vegetación, se llegó a distinguir «un perímetro amurallado con sillares dispuestos a hueso» — una construcción, no solo una acumulación de material en superficie.
¿Muralla prerromana o cerámica medieval? Una cronología abierta
La ficha original documentaba en el lugar cerámica de adscripción medieval, además de otro material que podría ampliar la cronología hacia atrás. El informe de 2020 recoge también una lectura distinta, hoy considerada la hipótesis principal: una cronología prerromana, de los siglos III al I antes de Cristo, apoyada en la alternancia de sillares lisos y almohadillados, un tipo de aparejo cuyo paralelo más cercano se sitúa en Alcorrín (Manilva), y en cerámica de esa misma horquilla de siglos hallada en el entorno.
Ninguna de las dos lecturas está cerrada con una excavación de la propia estructura: la datación depende, por ahora, de comparar el tipo de sillar y el material recogido en superficie o en las laderas, no de estratigrafía leída directamente sobre la muralla que se dice haber visto bajo la vegetación.
Nota editorial: Este artículo no toma partido entre la cerámica medieval documentada en el estudio original y la hipótesis prerromana que citan los informes más recientes: recoge ambas tal como aparecen en las fuentes, sin darlas por resueltas.
Dos intervenciones alrededor del cerro, ninguna sobre la cima
En 2008, una intervención preventiva dirigida por Ernesto Rangel Morgado y Sebastián Corzo Pérez, con motivo del proyecto de urbanización del Sector SUNP-01 «Cortijo de En medio», prospectó unas 70 hectáreas alrededor del cerro y abrió 42 zanjas de delimitación de 15 por 1 metro en la mitad oriental del polígono de protección. El resultado, en palabras del propio informe, fue negativo: ni en la prospección superficial ni en ninguna de las zanjas se documentó material arqueológico, estructura o indicio de actividad antigua.
En 2020, una segunda intervención —dirigida por Daniel García Sánchez y Juan Manuel Gutiérrez Andrades, con motivo de la urbanización del Sector SUP-02 «La Gaspara»— sondeó unos 47.000 m² repartidos en tres zonas de las laderas del cerro, con 109 catas mecánicas en total. Esta vez sí apareció algún material —piezas de industria lítica, cerámica, en su mayoría erosionada o de época moderna, y también fragmentos de cerámica islámica en la ladera sur— pero disperso, escaso, sin ninguna estructura asociada, y coincidiendo en varios casos con acumulaciones de tierra entre raíces, lo que el propio informe interpreta como material desplazado desde una cota superior por deslizamiento, no como el yacimiento en su emplazamiento original.
La conclusión del informe de 2020 es explícita: dado lo escaso de los hallazgos en las laderas sondeadas, el yacimiento catalogado —si responde a lo descrito en la ficha original— debe encontrarse en la cota más alta del cerro, la zona de reserva arqueológica del proyecto de urbanización, que ninguna de las dos intervenciones ha sondeado ni excavado.
Parte de un mismo tramo de costa con Corominas y Arroyo Vaquero
El informe de 2020 sitúa Cerro Patraina dentro de un mismo entorno arqueológico ya documentado en Estepona, con yacimientos como la Necrópolis de Corominas —hoy centro de interpretación visitable— o el asentamiento de Loma de la Alberica, excavado a partir de 2011 tras el hallazgo de cerca de un centenar de estructuras. Ninguna de las fuentes consultadas establece una relación directa de uso o cronología común entre esos yacimientos y Cerro Patraina: comparten litoral, no necesariamente historia.
Fuente
Junta de Andalucía — TABULA, Repositorio de Investigación y Difusión del Patrimonio Histórico (informes de actividad arqueológica preventiva de 2008 y de 2020, ambos citando la ficha del Estudio Arqueológico del PGOU de Estepona)