El médico del litoral
En el siglo XVII, la costa andaluza era un lugar peligroso. No solo por las epidemias, que llegaban con regularidad y vaciaban los pueblos, sino también por los corsarios berberiscos que asaltaban barcos y aldeas. Las siete torres almenaras de Estepona existían precisamente para eso: para encender hogueras y avisar de los ataques.
En ese contexto vivió el Licenciado Murillo, un médico que ejerció en Estepona y Marbella. Cuando terminó de tratar una epidemia en la zona, embarcó hacia Málaga. Era el camino normal: el transporte marítimo era más rápido y cómodo que las sendas del interior.
La captura
En algún punto del trayecto, el barco fue interceptado por un corsario berberisco. No era un episodio excepcional: el Mediterráneo occidental era una zona de capturas frecuentes, y los médicos y artesanos eran presas especialmente valoradas por sus conocimientos.
El Licenciado Murillo fue llevado a Argel. Tenía por delante trece años de cautiverio.
Trece años curando desde el cautiverio
Lo que hace extraordinaria la historia de Murillo no es la captura sino lo que ocurrió después. En Argel, siguió ejerciendo la medicina. Curó a los enfermos durante tres epidemias que asolaron la ciudad mientras él estuvo preso.
No hay forma de saber qué lo movía: si era una necesidad de sentirse útil, una manera de sobrevivir, un compromiso ético que no se interrumpía ni con el cautiverio. Lo que el libro de Sánchez Bracho registra es el hecho: curó, siguió curando.
“Pensamos que el nombre que en nuestra población tiene la calle Murillo se puso en honor a este insigne hombre.”
Una calle con un nombre que pocos conocen
La calle Murillo existe hoy en el casco histórico de Estepona. El cronista Manuel Sánchez Bracho escribe directamente que el nombre fue puesto en honor a este médico. No hay placa. No hay señalización que lo explique. Quien pasa por ahí no tiene modo de saber que hay una historia detrás.
Eso es lo que tienen muchas calles del casco: nombres con razón. No homenajes formales sino decisiones que alguien tomó hace siglos y que sobrevivieron. El Licenciado Murillo está ahí, sin anuncio.
Nota editorial: Verificación pendiente: nombre completo del Licenciado Murillo, documentación adicional más allá de Sánchez Bracho 1984. El cronista no aporta fuente secundaria.
Fuente
Encuentro con Estepona — Manuel Sánchez Bracho, 1984