Un nombre más viejo que quienes lo escribieron primero
Cuando se habla del nombre árabe de Estepona —Istibuna, Estebbuna, Astabbuna, según los textos medievales que lo recogen— es fácil dar por hecho que ahí empieza la historia del topónimo. No es así, según Toponomasticon Hispaniae, un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN/AEI) en el que participan varias universidades españolas y que dedica una base de datos completa a rastrear el origen de los nombres de lugar de la península.
Según ese proyecto, el nombre no nace en árabe. Nace mucho antes, en una lengua prerromana de la que apenas quedan huellas: lo único que ha llegado hasta hoy es el propio nombre, transformado por cada lengua que lo heredó. Su significado original se ha perdido.
Istippo, Istipponis: una familia de nombres en -ipo
El lingüista José A. Correa, cuyo trabajo cita el proyecto, propone que la forma original fue *Istippo o *Istipponis. No es una reconstrucción aislada: los segmentos [ist-] e [-ipp] aparecen documentados en otros topónimos de la misma zona del sur peninsular —Acinippo (la actual Ronda la Vieja), Baecippo, Baesippo, Ventippo—, lo que da consistencia a la hipótesis. Correa no encuentra ningún apoyo para un origen fenicio-púnico, una posibilidad que se había barajado en otros estudios, y propone en su lugar que el nombre naciera dentro del sustrato tartesio-turdetano de la zona, como el resto de topónimos de la misma familia en [-ipp].
Según esta reconstrucción, las formas latinas o latinizadas del sur peninsular acabadas en -ō/-ōnis ya se habían transformado en -ona a comienzos del siglo IV, así que es razonable pensar que *Istippo diera *Isti(p)pona ya en época visigoda, siglos antes de la llegada del árabe.
Lo que sí queda escrito: primero en árabe, después en castellano
Aquí está el matiz que suele perderse: la forma escrita más antigua que se conserva de este nombre no es la prerromana ni la latina, sino la arabizada —porque no ha llegado ningún texto anterior al periodo islámico que lo recoja—. El Museo Arqueológico de Estepona documenta esas formas medievales como Istibuna, Estebbuna y Astabbuna (ver «Istibuna, medina andalusí»). El nombre árabe no es, por tanto, el origen: es la primera fotografía que tenemos de un nombre que ya existía mucho antes de que nadie lo escribiera.
La mención más antigua verificada del nombre ya castellanizado aparece en la Crónica de Enrique IV, del cronista real Diego Enríquez del Castillo, compuesta entre 1481 y 1502: «se partió de allí para la villa de Estepona». Casi un siglo después, Luis de Mármol Carvajal la vuelve a nombrar en su Rebelión y castigo de los moriscos (1600). Entre esas dos formas —la arabizada y la castellana— hay siglos de continuidad de un mismo nombre, aunque ninguna fuente documente todavía el momento exacto en que uno se convirtió en el otro.
Nota editorial: Este artículo no toma postura sobre la cita, repetida en textos turísticos, del geógrafo Ibn al-Jatib describiendo Estepona como «lugar de múltiples delicias»: ninguna fuente primaria localizada hasta ahora la corrobora.
Fuente
Toponomasticon Hispaniae (proyecto I+D+i, MCIN/AEI) — fichas «Estepona» y «*ISTIPPONA» (ed. Mercedes Soto Melgar, 2023), citando a J. A. Correa (2023: 80-84) / Diego Enríquez del Castillo, Crónica de Enrique IV (comp. 1481-1502)