Istibuna, antes de que existiera Estepona
El casco histórico de Estepona se levanta sobre una ciudad islámica anterior: Istibuna, también transcrita como Estebbuna o Astabbuna en textos más antiguos. El Museo Arqueológico municipal le dedica una sala completa, la Sala IV, con un título que no deja lugar a dudas: «Istibuna, una medina islámica».
Según el propio museo, a partir del siglo XII la ciudad andalusí que dio origen a la actual Estepona vivió un periodo de gran esplendor, del que dan testimonio las excavaciones realizadas en el casco histórico en las últimas décadas.
Una plaza fuerte disputada, antes del arrabal
El propio Ayuntamiento, en la ficha de la Sala IV, sitúa el origen de esta segunda vida de la ciudad varios siglos antes del esplendor almohade y nazarí: el asentamiento romano anterior se abandonó hacia el siglo VI, y no volvió a ocuparse hasta el siglo X, dentro de una reorganización más amplia de la costa malagueña. Distintos restos arqueológicos apuntan a que, desde ese momento, Istibuna nació ya fortificada, con una necrópolis en la ladera entre la fortificación y el mar.
Entre los siglos XIII y XIV, las crónicas mencionan Istibuna con frecuencia, casi siempre en el contexto de la Batalla del Estrecho, el largo pulso entre Castilla y los reinos musulmanes del sur por el control del paso hacia el norte de África. Para entonces la ciudad tenía ya un carácter plenamente urbano, con dos recintos amurallados distintos —la cerca de la medina y una fortaleza más antigua, a modo de alcazaba—. Ese carácter de plaza fuerte se puso a prueba dos veces antes de la conquista castellana definitiva de 1456: en 1292, cuando los nazaríes tomaron la Istibuna que hasta entonces controlaba el poder benimerín, y en 1309, cuando un ejército castellano la cercó sin conseguir rendirla.
Lo que apareció bajo la Plaza de las Flores
Entre 2013 y 2016, una serie de intervenciones de arqueología urbana en el entorno de la Plaza de las Flores sacaron a la luz algo que hasta entonces no se sabía que existía: un arrabal andalusí, es decir, un barrio situado fuera del recinto amurallado de la medina.
El hallazgo se publicó en 2020, en un capítulo firmado por un equipo de cinco arqueólogos —Ildefonso Navarro Luengo, Alejandro Pérez Ordóñez, José María Tomassetti Guerra, Antonia María Martín Escarcena y José Suárez Padilla— dentro de un libro colectivo sobre urbanismo andalusí en el sur de la península. El arrabal documentaba tanto estructuras domésticas —viviendas— como instalaciones de tipo artesanal, algo poco frecuente de encontrar tan bien conservado.
Curtidores y alfareros, fuera de la muralla
Entre esas instalaciones artesanales había una tenería —un taller de curtido de pieles— del periodo almohade, de los siglos XII y XIII, y un horno de alfarero de cronología nazarí, ya de los siglos XIII a XV. Son actividades que, por el olor y el humo que generaban, solían ubicarse a propósito fuera de las murallas de la ciudad.
Esa combinación de vivienda y artesanado permite reconstruir cómo era la vida cotidiana de Istibuna en sus dos últimos siglos como ciudad andalusí, antes de que en 1456 la plaza pasara a manos de Castilla y la medina islámica empezara su transformación en la Estepona que conocemos.
Nota editorial: El Museo Arqueológico de Estepona, donde se expone parte de este patrimonio, está cerrado temporalmente por obras de reforma.
Fuente
Turismo Estepona — Museo Arqueológico / Patrimonio Histórico de Estepona (Ayuntamiento) — Sala IV / I. Navarro Luengo, A. Pérez Ordóñez, J. M. Tomassetti Guerra, A. M. Martín Escarcena y J. Suárez Padilla, «Arquitectura doméstica y artesanal del arrabal andalusí de Estepona (Málaga)», en M. M. Delgado Pérez (dir.), Más allá de las murallas, La Ergástula, 2020