Al-Ándalus y Castilla

Investigación en curso

1456: el año en que Istibuna dejó de ser andalusí

En 1456, Enrique IV de Castilla ocupó de forma definitiva la villa. No hubo batalla: según las crónicas de la época, dos nobles enviados a reprimir un incidente fronterizo prendieron fuego a la zona, y los musulmanes de Estepona abandonaron la plaza por su cuenta. El rey se instaló en una villa vacía y, un año después, se la entregó a uno de los hombres más poderosos de su reino, Juan Pacheco, Marqués de Villena.

Siglo XV3 min de lecturaA. Romero Martínez, «La concesión de un privilegio rodado a la villa de Estepona (1457)», Cuadernos de Estudios Medievales y CC. y TT. Historiográficas, XVIII-XIX, Universidad de Granada, 1993-94, pp. 99-122 / I. Navarro Luengo, A. Suárez Bedmar, P. Martín Parrado, «El castillo de San Luis (Estepona, Málaga): origen y evolución de una fortificación abaluartada. Siglos XVI-XXI», FORTMED 2020 / L. del Mármol Carvajal, Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada (1600), capítulo dedicado a la descripción de Marbella y su tierra

Año de la ocupación

1456

Rey

Enrique IV de Castilla

Cómo se tomó la villa

Sin batalla: un incendio provocado hizo que los musulmanes la abandonaran (crónicas de la época)

Nobles enviados a reprimir el incidente

Gonzalo de Saavedra y Fernando de Fonseca (Diego de Valera) / Juan Fernández Galindo y Gonzalo de Sayavedra (Galíndez de Carvajal) — las crónicas no coinciden

Villa entregada a

Don Juan Pacheco, Marqués de Villena, a petición propia (1457)

Impago de impuestos como detonante

Desmentido por las crónicas: no hay ninguna mención a tributos como causa

Tras la conquista

Villa destruida; repoblada en mayo de 1502 con 30 vecinos (FORTMED 2020)

Antes de 1456

Una de los 5 lugares de la tierra de Marbella que quedaron en pie tras las despoblaciones de la guerra de conquista, junto a Ojén, Istán, Daidín y Benahavís (Mármol Carvajal, 1600)

Estudios académicos

A. Romero Martínez (UGR, 1993-94) / FORTMED 2020 (Navarro Luengo, Suárez Bedmar, Martín Parrado)

El final de Istibuna como ciudad andalusí

Istibuna, la medina andalusí sobre la que se levanta el actual casco histórico de Estepona, había vivido su momento de mayor esplendor a partir del siglo XII. Como el resto de la frontera occidental del reino nazarí de Granada, atravesó siglos de una situación fronteriza inestable —«diversas vicisitudes», en palabras del estudio académico que documenta su desenlace— hasta que en 1456 el rey Enrique IV de Castilla llevó a cabo su ocupación definitiva.

Las crónicas de la época sí cuentan cómo ocurrió, y no fue un asalto militar. Según el cronista real Diego de Valera, un incidente fronterizo entre musulmanes y cristianos hizo que el rey se enojara y enviara a dos nobles, Gonzalo de Saavedra y Fernando de Fonseca, a reprimirlo. No llegaron a tiempo, pero sí prendieron fuego a la zona; al ver el humo, los habitantes musulmanes de Estepona abandonaron la villa con todo lo suyo y se refugiaron en la sierra. Dos días después, el ejército real acampó junto a la villa vacía y el rey se instaló dentro, «en la qual ninguna cosa falló». Otra crónica de la época, la de Galíndez de Carvajal, da nombres distintos para los enviados —Juan Fernández Galindo y Gonzalo de Sayavedra— y una misión distinta, inspeccionar si la plaza era defendible. Las dos versiones coinciden en lo esencial: no hubo enfrentamiento armado.

Un privilegio rodado, no una crónica de guerra

La fuente más sólida sobre este episodio no es solo la crónica, sino un documento administrativo: un privilegio rodado —una forma solemne de documento real, con el sello circular del rey— por el que Enrique IV concedió el dominio de la villa recién conquistada a don Juan Pacheco, Marqués de Villena, uno de los magnates más poderosos de la Castilla del siglo XV, que había solicitado la villa para sí.

Un año antes de ese privilegio, el marqués ya había obtenido una provisión real para repoblarla, con perdón de delitos a quien se instalara en ella y sirviera diez meses. El propio Enrique IV reforzó esa repoblación el 21 de abril de 1457, desterrando a Estepona y a Jimena de la Frontera a un grupo de «alborotadores» de San Sebastián —dato que Romero Martínez toma del itinerario del rey reconstruido por el historiador Juan Torres Fontes—. El privilegio rodado, formalizado también en 1457 e inserto en las Actas Capitulares de Jerez de la Frontera, fue estudiado por la historiadora Adelina Romero Martínez, de la Universidad de Granada, en un artículo publicado en 1993-94 en Cuadernos de Estudios Medievales y Ciencias y Técnicas Historiográficas. Es, hasta donde ha podido verificar este programa de investigación, la única fuente académica identificable sobre el episodio.

La villa destruida, la repoblación de 1502 — y lo que las crónicas desmienten

Alrededor de este episodio circulaba una narrativa más elaborada, repetida de forma casi idéntica en varios sitios turísticos y de divulgación sin autor identificable ni fuente de archivo citada: un impago de impuestos como detonante de la incursión, la destrucción de la villa tras la conquista, y una repoblación posterior con unas pocas decenas de familias. El primer elemento queda ahora desmentido, no solo sin verificar: las crónicas estudiadas por Romero Martínez atribuyen el episodio a un incidente fronterizo y a un incendio, sin ninguna mención a tributos o impuestos. Los otros dos elementos sí tienen respaldo académico independiente: el estudio de Navarro Luengo, Suárez Bedmar y Martín Parrado sobre el Castillo de San Luis (FORTMED 2020), citando a su vez a Abellán (2010), documenta que tras 1456 la villa «fue destruida, a fin de que no pudiese ser retomada por los musulmanes», y que en mayo de 1502 se ordenó su repoblación con 30 vecinos —seguida, entre 1503 y 1504, de la reconstrucción de las murallas de la antigua alcazaba musulmana—.

La villa no volvió a manos musulmanas después de 1456, aunque sí sufrió un ataque —un saqueo, sin reconquista— del sultán granadino Muley Hacén en 1480. En 1477, un vecino llamado Juan de Toledo tuvo que reclamar ante la Corona el cumplimiento del privilegio de perdón concedido a la villa, señal de que la repoblación no fue un proceso sencillo ni lineal. Tampoco hay ninguna fuente que nombre a un comandante único al frente de la toma de 1456: las crónicas no coinciden ni en los nombres de los nobles enviados a reprimir el incidente inicial, y ninguno de ellos dirigió una conquista militar propiamente dicha.

El vaciado demográfico de 1502 no fue un caso aislado en la comarca. El cronista real Luis del Mármol Carvajal, que dedica un capítulo entero de su Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada (1600) a describir Marbella y su tierra, cuenta que en época musulmana existían «muchos lugares» de la jurisdicción de Marbella repartidos por los valles de la sierra, y que la mayor parte fueron despoblados durante las guerras de conquista por Narváez, alcaide de Gibraltar —con los habitantes llevados cautivos—, o abandonados por sus propios vecinos, que emigraron a Berbería. Ganado el reino de Granada por los Reyes Católicos, solo cinco de esos lugares seguían en pie: Ojén, Istán, Daidín, Benahavís y Estepona. El dato, verificado sobre el texto original de Mármol Carvajal, sitúa a Estepona como una de las contadas poblaciones de toda la tierra de Marbella que resistió el vaciado de la frontera ya en el siglo XV —un antecedente directo del mismo patrón de destrucción y repoblación que volvería a repetirse en 1502—.

Nota editorial: El detalle completo de la reconstrucción de 1503-1504 y de lo que vino después —el Castillo de San Luis propiamente dicho, que no aparece documentado hasta 1575— está en el artículo sobre el patrimonio defensivo de Estepona. Istibuna tiene su propio artículo, centrado en el arrabal andalusí descubierto bajo la Plaza de las Flores y en la vida cotidiana de la ciudad en sus dos últimos siglos como medina.

Fuente

A. Romero Martínez, «La concesión de un privilegio rodado a la villa de Estepona (1457)», Cuadernos de Estudios Medievales y CC. y TT. Historiográficas, XVIII-XIX, Universidad de Granada, 1993-94, pp. 99-122 / I. Navarro Luengo, A. Suárez Bedmar, P. Martín Parrado, «El castillo de San Luis (Estepona, Málaga): origen y evolución de una fortificación abaluartada. Siglos XVI-XXI», FORTMED 2020 / L. del Mármol Carvajal, Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada (1600), capítulo dedicado a la descripción de Marbella y su tierra

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