La permuta de junio de 1973
En junio de 1973, el Ayuntamiento de Estepona acordó la permuta de un solar municipal situado al fondo de la Calle Caridad. A cambio, recibió otro terreno de titularidad privada. La operación fue aprobada en sesión corporativa.
El solar municipal tenía un uso que los vecinos de la zona conocían bien: era un espacio de paso y de vida en el extremo de la calle. Cuando el terreno cambió de manos, los nuevos propietarios construyeron un muro en ese mismo espacio. El paso quedó cerrado.
El muro de la vergüenza
No hizo falta que nadie convocara una asamblea para ponerle nombre. Los vecinos llamaron al muro como les pareció: el muro de la vergüenza. El nombre se extendió y se quedó.
La Crónica Contemporánea de Estepona recoge el episodio con esa misma expresión. En 1974, el pleno municipal votó que la permuta había sido lesiva para los intereses del pueblo. La corporación reconocía el error. El muro, sin embargo, seguía en pie.
“Con el regocijo de la población que asiste a su derrumbamiento.”
Dos caídas y una definitiva
El 3 de marzo de 1974, el muro cayó parcialmente. La Crónica no explica cómo. En la segunda quincena de enero de 1976 —casi tres años después de su construcción— cayó definitivamente. La Crónica sí describe lo que rodeó ese momento: con el regocijo de la población que asistía a su derrumbamiento.
Esa frase es la que distingue este episodio de un simple accidente constructivo. No fue el tiempo el que lo derrumbó. Fue la presión sostenida de los que lo habían visto levantarse y nunca aceptaron que debía estar ahí.
El mismo año: los vecinos se legalizan
En 1976, el Ayuntamiento aprobó también una moción de amnistía, promovida por el teniente de alcalde Manuel Sánchez Bracho, con un solo voto en contra. Ese mismo año, el 31 de octubre de 1976, se legalizó la Asociación de Vecinos de Estepona — la A.V.E.
Son gestos del mismo momento: el muro caído, la amnistía aprobada, los vecinos con nombre legal. La misma ciudad que había construido el Paseo Marítimo y ganado el Premio Nacional de Embellecimiento estaba también negociando cómo se relacionaban los ciudadanos con su propio municipio.
Nota editorial: La moción de amnistía fue propuesta por Manuel Sánchez Bracho, el mismo historiador y cronista que recoge este episodio en la Crónica Contemporánea. Era parte activa de los hechos que documentó.
Fuente
Crónica Contemporánea de Estepona, 1986