De la calle Real al Teatro Español
Ángel Rodríguez Alonso nació el 21 de febrero de 1948 en una casita de la calle Real de Estepona, justo encima del bar Los Naranjos, en pleno casco histórico —una construcción que, según cuenta en la entrevista, todavía existía entonces, aunque ya solo como almacén del bar—. Era uno de siete hermanos, hijo de un guardia civil trasladado por el cuerpo, y no había ningún actor ni actriz en la familia: la vocación, dice, fue solo suya, y la sitúa desde los doce años, viendo cine frente a la tienda de ropa infantil donde trabajaba de niño.
Con nueve años se trasladó con su familia a Madrid, por el destino de su padre. Dejó los estudios con catorce, con el bachillerato elemental terminado, y con quince, antes de cumplir los dieciséis, entró en el conservatorio, donde tuvo como profesor a William Layton, la persona que introdujo en España el método Stanislavski. Antes de terminar los tres años de carrera, uno de sus profesores, Miguel Narros, fue nombrado director del Teatro Español de Madrid y se lo llevó a su compañía junto a Ana Belén y Eusebio Poncela. Con diecisiete años recién cumplidos ya estaba en el Teatro Nacional; con dieciocho, integrado de lleno en la compañía. Fue el propio Narros quien le puso el nombre artístico, formado con las primeras letras de sus apellidos, Rodríguez y Alonso: Ángel Rodal.