Un preso que memorizó las murallas
El 9 de septiembre de 1540, una flota turca de dieciséis barcos salida de Argel saqueó Gibraltar. La mandaban Dalihamat —Aliamate, Alí Hamet— y Caramamí, al frente de las tropas de tierra: entre los dos sumaban tres mil atacantes. Tomaron la ciudad, pero no la fortaleza.
La flota no llegó lejos. Bernardino de Mendoza la localizó, la atacó y la venció: Caramamí murió en el combate y Aliamate quedó prisionero. Camino de Cartagena, donde iba a ser canjeado, la escolta hizo noche en Estepona. Según un manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, fue ahí donde Aliamate se dio cuenta de lo débil que era la muralla de la villa y lo escasa que era su guarnición.
El primer intento: 15 y 16 de julio de 1545
Cinco años después, Aliamate volvió. Se presentó ante Estepona con tres barcos disfrazados de galeras de Malta. Los de la villa mandaron a cuatro hombres a comprobarlo: los turcos los capturaron. Después desembarcaron en dos escuadras y empezaron a horadar el muro —murió un atacante en el intento— hasta que el rebato trajo desde Marbella al capitán Francisco de Maraver con veinte jinetes y al capitán Ginés Rodríguez de la Hinestrosa con treinta soldados. Llegaron al mediodía. Los turcos se reembarcaron.
La encerrona de la Celada Vieja
El primer ataque sirvió a los turcos para medir la respuesta de la plaza. El viernes 31 de julio volvieron a presentarse, esta vez ante El Ingenio de Azúcar del duque de Arcos —la actual Sabinilla— y desembarcaron una partida que marchó por tierra hacia Estepona. Desde Marbella acudió de nuevo el capitán Maraver con sus hombres, que pasaron la noche escondidos bajo la fortaleza sin dejarse ver.
El sábado 1 de agosto, Aliamate apareció frente a Estepona con tres galeras y desembarcó una escuadra con bandera colorada en La Cala. Los soldados, emboscados en los fosos de la fortaleza, los sorprendieron y los obligaron a reembarcarse.
El alférez Alonso de Maraver —sobrino del capitán, que se había quedado dentro de la fortaleza por un dolor de riñones— dividió su caballería en tres escuadras y salió al encuentro de la infantería turca, que marchaba desde Sabinilla y ya había llegado a la Celada Vieja (hoy Salada Vieja o Sal Vieja). Los atacó de forma escalonada, con una escuadra primero y las otras de reserva, hasta obligarlos a intentar el reembarco. Aliamate desplazó entonces sus barcos y desembarcó una segunda compañía con bandera azul para ayudar a la primera, pero al ver a los suyos vencidos, se retiró sin combatir.
Murieron setenta turcos; ocho o nueve fueron apresados y llevados a Granada para venderlos como esclavos. Por parte cristiana murió el escudero Francisco de Morales Navarrete y perecieron nueve caballos. La bandera colorada capturada se colgó en la capilla del monasterio de la Santísima Trinidad de Marbella, donde más tarde fue enterrado el capitán Maraver.
“Dos cosas fueron decisivas en la victoria: la movilidad de la caballería cristiana y el escalonamiento de los enfrentamientos.”
Un patrón que se repitió durante siglos
El propio relato señala que este esquema de ataque —tratar de entrar simultáneamente por la Celada Vieja y por La Cala— se repitió en otros asaltos sufridos por Estepona: el del almirante de Castilla Alonso Enríquez en 1410, el del portugués Gonzalo Vello y de Juan y Gonzalo Saavedra entre 1418 y 1425, e incluso, salvando las distancias de siglos, en un episodio de la Guerra Civil del 14 de enero de 1937, cuando una fuerza entró por el Guadalobón y otra rodeó la población hasta La Cala.
El texto original incluye además un apéndice documental: un relato de época en primera persona, escrito desde la perspectiva de un testigo de Marbella ('esta ciudad' es Marbella, no Estepona), que narra los mismos hechos con detalles adicionales, como el número aproximado de turcos armados en la Celada Vieja —ciento diez, entre escopeteros y flecheros— y la ayuda que llegó también desde Jimena y Casares.
Nota editorial: Fuente única localizada en línea: el relato está firmado por F. J. Albertos y remite a un trabajo suyo de 2007 (vol. 47, 'El ataque a Estepona de Aliamate, año de 1545'), conservado en la Biblioteca del Centro Cultural Padre Manuel de Estepona, que no ha podido consultarse directamente. Un segundo relato independiente (En tierras de frontera, blog, 2022, que cita también a Teo Rojo y al Instituto de Historia y Cultura Naval) confirma el episodio de 1540 en Gibraltar y la captura de Aliamate, pero no entra en el detalle del ataque de 1545. Ese mismo blog menciona además reincidencias del corsario en 1547, 1548 y 1550 que esta fuente no recoge: no se publican aquí por no estar corroboradas por una segunda fuente independiente.
Fuente
F. J. Albertos, 'El ataque a Estepona de Aliamate, año de 1545' (vol. 47, 2007), reproducido en esteponaensuhistoria.com / En tierras de frontera (blog), 'Noche de lobos en la Celada Vieja', 2022